EL SECRETO PARA UN LAVADO PERFECTO

Lavar la ropa es mucho más difícil de lo que se piensa: a veces pasa que la ropa no es tan limpia como uno quisiera, otras veces el aparado eléctrico se bloquea, y a veces las prendas se quedan rígidas o, peor aún, arrugadas. Sin olvidar que, en varias ocasiones por culpa de la humedad la ropa y las toallas que salen de la lavadora tiene un olor mucho más desagradable de lo que tenían antes de entrar. Vale la pena, entonces, aprender todas las precauciones para asegurarse de que la lavadora funcione de la mejor manera y sin riesgos. Por ejemplo, puede ser útil introducir, dentro del aparato, una bola hecha con una hoja de aluminio arrugado: de este modo, de hecho, la electricidad estática se reduce, lo que significa que la ropa será más suave.

Y no hay necesidad de cambiar la bola en cada lavado: la misma se puede utilizar durante un año. Si quieres que la ropa sea más perfumada, sin embargo, el remedio es aún más sencillo: Sólo hay que separar de la ropa los calcetines sucios que, día tras día, se acumulan gradualmente dentro de la cesta de ropa. De hecho, el olor desagradable que impregna los calcetines utilizados se amplia a todas las demás prendas de vestir, con el resultado que resulta muy complicado eliminar el malo olor. El truco es muy simple: sólo hay que poner una bolsa de plástico en la ropa sucia para obstaculizar el malo olor, mejor si la bolsa tiene una cremallera, de modo que los calcetines no permanezcan con el resto de la ropa y su olor no se transmita.
Otro problema es la de las prendas que, después de haber sido secadas, tienen una curva en el punto donde se cuelgan, con el resultado de que planchar es aun más tedioso y complicado de lo normal. Para evitar esto, sólo hay que aplicar en un tendedero una esponja de poliestireno cilíndrica , donde poner la ropa. No permanecerá ninguna señal de secado. Entre los otros consejos hay la pelota de tenis, muy útil contra la electricidad estática: esta última es la razón por la cual se arrugan los tejidos en ausencia de suavizante y se electrifican cuando se frotan. Con un par de pelotas de tenis, el problema se resuelve a la raíz: simplemente ponerlas con las prendas y se harán más suaves, sin que exista la necesidad de utilizar los suavizantes clásicos que se compran al supermercado.

La ventaja es doble, al mismo tiempo económica y ecológica: se ahorra (las bolas se pueden utilizar durante mucho tiempo) y se evita contaminar el medio ambiente con productos químicos. El único cuidado es asegurarse de que nadie en la casa sea alérgico al caucho de que están echas las pelotas de tenis. Para obtener un lavado óptimo puede ser aconsejable disolver en medio vaso de agua bicarbonato de sodio, y después, poner la mezcla en la lavadora: también el bicarbonato tiene el mérito de limitar la electricidad estática de los tejidos y, además, es una sustancia que hace el agua más dulce. Si no tienes bicarbonato puedes utilizar como suavizante el vinagre: lo que importa es no verterlo directamente en la ropa, y ponerlo en la cesta especial, en un compartimento separado de lo en que se pone el detergente. Si los dos productos se mezclaran, de hecho, su efecto sería mutuamente cancelado. Finalmente, el último consejo que poner en práctica es dividir la ropa dependiendo de las telas (sintéticas y naturales), siempre para contener la electricidad estática.

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