EL PELIGRO DE LOS ALIMENTOS EN PAPEL DE ALUMINIO

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Cocinar las comidas en el papel de aluminio, es decir en el aluminio, es una costumbre muy difusa para quien amás el pescado o las hortalizas. Este procedimiento, sin embargo, esconde insidias a que sería oportuno hacer caso. La razón de este alarmismo se debe a que el aluminio es una neuro toxína capaz de provocar enfermedades mentales y degenerativas (ha sido demostrado científicamente); además, no garantiza ningún beneficio para el organismo y su presencia es inútil. Entonces, es a todos los efectos un metal tóxico y por lo tanto dañino, que va a acumularse en los órganos internos de modo lento y progresivo pero constante e ineluctable: a padecer de ello en negativo son el tejido adiposo y el sistema nervioso, pero también los riñones, el hígado y los huesos.

También por los tejidos los efectos del aluminio no son beneficiosos: muchos complejos enzimáticos están comprometidos por este metal, que tiene también el efecto de crear numerosos procesos inflamatorios. El aluminio, en efecto, va a sustituirse a los minerales esenciales y los daños que derivan son potencialmente consistentes. El problema es que al estado actual todavía es difícil reconocer los síntomas de una intoxicación de aluminio, que son variables y cambian de persona a persona. Además, por otro lado, el cuerpo puede contar sobre un mecanismo de desintoxicación específico, un sistema en virtud del que es capaz de localizar todas las toxinas dañinas; sin embargo, en el momento en que tales toxinas se presentan bajo forma de nano partículas, son difíciles sino imposibles de expulsar por parte del organismo, sobretodo si se asumen con una cierta frecuencia. Por esta razón es tan frecuente el test de los metales pesados, mientras que los expertos sugieren terapias aptas a favorecer la desintoxicación (CONTINÚA EL ARTÍCULO EN PAGINA 2).

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